Privatizar la sanidad, privatizar la educación, privatizar la gestión de instituciones y organismos públicos, privatizar la atención a las mujeres víctimas de agresiones sexuales, privatizarlo todo. ¿Y a costa de qué? A costa de boicotear los servicios públicos, de sumirlos en el caos y acudir de salvador. El caso del pirómano que actúa como pirómano y luego acude al lugar de los hechos con su agua redentora, con su manguera de la salvación. "Miren, miren cómo estaba esto de mal, el modelo no funciona, seamos prácticos, cambiemos el modelo, seamos eficientes, privaticemos; todo será mejor para todos". Si esto es lo que quieren los madrileños... Una sanidad (y educación, y ...) pública de calidad es imprescindible, y absolutamente compatible con la existencia de servicios privados. No hace falta cargarse uno de los pilares del Estado de Bienestar, y menos cuando el fin último es sacar tajada. ¿Cuántas veces a lo largo de la historia y en distintas partes del mundo tienen que cagarla los neoliberales con este asunto?
miércoles 28 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada